miércoles, 1 de febrero de 2012

Capítulo 11. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.


Aquél día me levanté como nunca. Estaba, contenta, feliz, la verdad no sé, pero me encontraba bien. Lo primero que hize, fue bajar, corriendo, para felicitar a Jaime.
- ¡Felicidades canijo!- Le dije. Me sonrió. Mi primo era un sol. - ¿Cuántos años tienes ya, Jaime?- Pensó durante un rato. Al momento sacó de su mano tres dedos. Mi hermana estaba detrás mío, seguro que se lo habría chivado Claudia, pero lo dejé pasar. Le metí un
achuchón a mi primo, y me dirigí a mi hermana. -Claudia, ¿que tal ayer con Paula? - La dije, mientras le daba un beso en la mejilla.
- Bueno...- Respodió cabizbaja.
- ¿Pero cómo que bueno? ¿Qué pasó?- La pregunté. Suponí que se habrían peleado. Y me alivié, sus peleas duraban una hora máximo. Paula, era la mejor amiga de Claudia, y curisamente, la hermana pequeña de Marta.
- Pues que yo creo que Paula me intentó robar mi Nanci Estrella del rock... Porque cuando fue la tía Mar a recogerme, pues mágicamente estaba en su armario...- Me comentó. Cosas de niños.
- Eso esque se la habría dejado allí sin querer, tu no te preocupes. A demas  las mejores amigas para siempre nunca se separan por nada del mundo-Añadí. Creo que la había convencido.
- Es verdad, porque somos super mejores amigas para siempre-Dijo riendose- Pues la perdonaré. -Dijo al final, mientras se dirigía a Jaime, que ha todo esto nos miraba con una cara de empanado. Le tomó la mano y dijo.- Jaime y yo nos vamos a jugar a princesas, y montar una super fiesta
en nuestro palacio. ¿Te unes, Helena?- Me comentó. Verificado: Mi primo era el mejor juguete de mi hermana. Al segundo entraron mis tíos.
- ¡Aquí nadie va ha montar una fiesta en un palacio! Todos a vestiros ahora mismo, y tu Jaime ven aquí. Cuando terminéis bajad todos, que vamos a tomar un desayuno especial, por el cumple de mi chiquitín. A demás, tenemos que contaros una cosa.- Al decir esto ultimo, mi tía puso cara
de poker. Parecía que se le había quitado el enfado de ayer, junto a mi tío. Lo deberían haber solucionado. Me alegré. Subí a mi cuarto. Me acordé: Estaba saliendo con Pablo. Puf, que fuerte. Me puse mi camiseta favorita, y unos pantalones. Me peiné un poco, y fui a la habitación de mi hermana.
Lo sabía. Jugando. La puse la ropa en la cama, la dije que se la pusiese ahora mismo y bajé. Ahí estaba mi tía, super estresada. Siempre está así.
- Ya estoy Mar.- La dije.- Tres año ya ¿Eh?- Miré a Jaime.
- Pues así es.- No sabía que lo que iba a decir mi tía en pocos segundos, sería tan importante. Al segundo bajó mi tío. Llevaba de la mano a la pequeña de la casa.
- ¡Ya estamos!- Nos sentamos todos en la mesa para desayunar. ¡Tortitas! Bien. Me encantaban. Me puse dos. No me podía pasar.
- Bueno chicos. Loque os teníamos que contar la tía y yo-Dijo mi tío- Es algo... Que nos va a cambiar la vida, por así decirlo.
No me esperaba tal sorpresa. Al segundo, supe a que venía la preocupación de mis tíos, desde hace días.
- Chicas, estoy embarazada.

domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 10. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.


- ¿Que te dijo, qué?- Dijo Marta, muerta de la intriga.
- Lo que oís. Yo lo estoy fliapndo aún. Y lo peor esque, me lo dijo tan tranquilamente, el cretino ese de Hugo.- Respondí. Estaban todas llenas de curiosidad, Marta Laura Julia y Alicia. En espera de mis cometarios.
- Tía, pero si está bueno... ¡todo soluiconado!- Dijo Julia. Risas.  De todas menos mías. Valla chica, siempre pensando en lo mismo.¿Quién se creía el Hugo ese para decirme eso? Bueno, la verdad, tampoco me había dicho tanto, pero ¡Sí que me había jodido el chico ese!
¡Valla cometarios que le hace a una chica! Seguro que no iba a ligar en su vida. Cretino. Después al menos, pude conocer a Vanessa. Era la morena que se sentaba a mi lado en la clase de moto. Hablamos de todo un poco. Era muy simpática, me cayó bastante bien. Tenía ganas
 ya de que fuese sábado para verla. Sí, habíamos quedado. Yo creo que la amistad que tenía con esa chica iba a dar sus frutos, conjeniabamos muy bien.
- Bueno chicas, a lo que vamos. Ecuaciones de segundo grado. Oye ¿De verdad me estáis diciendo que no entendeis esto?- Comentó Laura con una sonrisita burlona. Laura, formaba parte de mis cuatro mejores amigas. Era imparable, a demás de una empollona, aunque ella nos lo niege. Pelirroja, con el pelo rizado, 
y unas gafas, que le daban alegría a su cara. Cuando se ponía de mal humor, no había quien la parase, pero cuando estaba bien era un cielo.
- ¡No! ¿Estas loca? Es súper chungo!- Aclaró Alicia. La del pelo corto moreno, que era mas dulce que el pan. Aún me quedaba por decirlas una cosa bastante importante. Pero no sabía si hacerlo.
- Chicas, hay algo que no os he contado...- Les dije.
- ¡Dime!- Dijeron todas a coro. me hacía una gracia cuando pasaban cosas de estas.
- Pues que.... Estoy saliendo con Pablo.- La petrificación de las chicas no cabía en sí. La primera en hablar fue Alicia. Lo sabía.
- ¿Pepepepepero tu eres tonta? QUE DICES! JODER TÍA, ERES SUBNORMAL.- Lo sabía. Ya no tenía la aprobación de Alicia.
- Helena ¡Qué te estará poniendo los cuernos seguro!- Grito Julia, eufórica. -¡Ese chico no es de fiar!- Cuando Julia dijo eso, me quedé un poco en blanco, yaque sabía de lo que hablaba. Julia era la mas putona, de todo el insti, pero a nostras nos gustaba así, y a demás, si ella se
divertía haciendolo, por nostras genial. Laura y Marta, no sabían que decir, apoyaban a Julia y a Alicia.
- Lo siento chicas, pero ya está decidido, le quiero, y me quiere, a pesar de lo que me digáis. Y encima, ¡me ha pedido salir él! ¿A que es un cielo?- Respondí. No entendía porque mis amigas no me apoyaban con esto. Las quería mucho, y no me gustaba verlas así- ¿Bueno, nos ponemos con mates?-
Las pregunté. Estuvimos estudiando, hablando de lo idiota que era Hugo ( Eso fui solo yo) y comentando mi nuevo fichaje (No exactamente para bien..) Hasta las nueve, después me marché a casa, y cené con mi familia. Mis tíos seguían igual de extraños, pero seguían sin decirme nada. No
lo entendía. Por lo que cuando acabé me fui a la cama. Pensativa. No pude dormir mucho esa noche, pensando en muchas cosas: Pablo, Hugo, el cumpleaños de Jaime, la moto... Hasta que lo conseguí, pero no sabía, que esa noche, alguien se había dormido pensando en mí. Y no era exactamente Pablo.

Capítulo 9. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.



Llegaba tarde. Cuando he llegado a mi casa, mi tío me estaba esperando, para meter la moto en el coche e irnos hacia la academia. No sabía porque, pero notaba que algo entre mis tíos, no marchaba bien. Cuando estuvimos ya
en el coche, me armé de valor para hablar a mi tío y preguntarle:
- Tío Kiko, ¿Pasa algo?
- Pues no. Bueno, sí. O no. Buff, mira deja el temita ahora Helena.- Me respondió., con voz seca. No dudé en empezar a preguntarme que pasaría, aunque antes o después, lo acabaría sabiendo.
Fuimos lo que quedaba de camino, completamente callados. No quería liarla más. A la media hora de viaje, mi tío me dijo, que habíamos llegado. Era un edificio grande, y por detrás, había unas pistas para poder practicar con el vehículo. Que nervios.
 Saqué del maletero la moto, le di un besito en la mejilla a mi tío, y me dispuse a entrar. Por mi primera impresión, pensé que no era el lugar mas adecuado para mí. Estaba lleno de posters de motoristas famosos, que se habían sacado el carnet ahí. Al momento vi recepción.
- Perdone, vengo a unas clases de moto para sacarme el carnet- Al segundo, vi el cartelito con su nombre que colgaba de su camiseta. - ¿Me podría decir donde son, Rosana?
- Ah, si claro.-La vi sorprendida. No todo el mundo la llamaba por su nombre, cuando estaba trabajando. Le gustó.- Pues mire, ¿ve aquella puerta verde de ahí? -Asentí- Pues detrás, a la derecha, señorita...
- Helena.-Dije-
-Señorita Helena,- Me cayó bien. Parecía simpática, por lo que la dije gracias, y me encaminé.
Fui por donde me dijo, y vi un aula donde ponía: CDM. Supuse que sería allí por lo que, llame a la puerta y entré. Lo primero que pensé, fue que había llegado tarde. Estaba una señora, de unos cuarenta años, de pie, y unas diez sillas con nueve personas sentadas en ellas.
De acuerdo, había llegado tarde. Miré a mis compañeros. Y me fijé en uno, que no me quitaba la vista de encima. Era alto y rubio, con los ojos castaños, y una sonrisa de oreja a oreja que himnotizaba. La verdad esque, estaba buenísimo. También, vi a una chica, que me miraba
perpleja, la verdad, era muy guapa, no me extrañaría nada, que fuese la novia de aquel chico. Decidí relajarme, y decir:
-   Hola, perdón por la tardanza. ¿Es aquí, el lugar para sacarse el carnet de moto? - Me fulminé a mi misma. Lo había dicho balbuceando, y parecía tonta.
- Aquí mismo. ¿Usted debe ser la señorita Helena López, no?- Asentí, mientras lo arreglaba con una sonrisa- En ese caso, sientese junto a la chica morena de la segunda fila.
Fui hacia el sitio indicado, me senté y empezé a escuchar la introducción que nos hacía la profesora. La clase pasó volando, y el único problema fue que estaba pensando en todo menos en lo que tenía que pensar, que era lo que la profesora comentaba. Pensé en Pablo,
aquel chico que me había robado el corazón, en las chicas, que hoy  a las cinco, habíamos quedado en casa de Laura, y en aquel chico. Aquel chico, que no me paraba de mirarme cuando yo le miraba. Y justo en ese momento me empezé a sentir, rara. No sabía lo que quería,
y  tampoco sabía lo que quería yo. Yo quería con toda mi alma, a Pablo. ¿Porque lo digo? Nadie lo ha dudado. O sí, a lo mejor lo he dudado yo. Como lo voy a dudar. Es mi chico. ¿Si tenía a Pablo entre mis brazos, porque justo ahora tenía que aparecer este chico, que lo único
 que me hacía era dudar? ¡Pero si no he dudado! O sí... Al final, llegué a una conclusión. Sabía lo que le tenía que hacer y lo que le iba a decir. Caundo acabaron las clases, me planté al lado suyo, y se lo comenté.


viernes, 27 de enero de 2012

Capítulo 8. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.


-    ¿Helena?- Dijo, con ganas de mi respuesta.-
-    Claro que sí tonto- Al momento me miro y una sonrisa se marco en su rostro. Una sonrisa que consiguió cambiarme. Estaba segura: En ese momento era la chica mas feliz del mundo.


Nos miramos. Valla ojazos. En definitiva, era contraria a el; yo tenía el pelo completamente liso, castaño, con ligeras mechas rubias, y ojos marrones, según decían mis tíos, era igual que mi madre. Y Pablo... Pues Pablo era Pablo, aquel muchacho con el pelo rizado, y moreno claro delgado y de ojos verdes. Aquellos ojos, que me estaban mirando ahora. Aquellos ojos que siempre había deseado, y que para mi asombro, me acababan de pedir salir. Aquellos ojos, que aparecían en mis sueños desde hace ya cuatro años. Aquellos ojos. Aquel chico.
- Helena, que te quiero-Me dijo.Me limité a sonrojarme, demasiadas nuevas experiencias en tan poco tiempo.  Entre ellas, incluidas, mi primer beso.
- Pues la verdad, yo tengo mi duda de querer a alguien que pasaba de mí desde hace ya cosa de unos añitos...- Le respondí, con una mirada divertida, mientras esperaba una futura contestación.
- Helena... Deja el tema gordi, ya te lo he explicado... Quiero que sepas, que en este instante eres mi vida ¿Qué narices? No, mejor, lo eres todo. -Dijo.- Y que, ten claro que no te voy a dejar escapar.
- Pablo te quiero muchísimo- Esta vez fui yo la que me acerqué a él. Que guapo era. A demás de simpático. Era mío. Le comí con la mirada. Me acerqué y le besé apasionadamente. En ese momento me acordé de Alicia. Si nos viese, seguro que me mataba. Yo, liándome y completamente enamorada de su hermanastro. No podía ser. No se lo creería. Aunque la verdad, yo tampoco me lo creo.
Los de 1º de la ESO, nos miraban. No se veían estas escenas todos los días. Entonces fue cuando caí. ¿Qué hora sería? Miré el reloj. ¡Las doce y media! ¡Joder, las clases de moto, y yo aun aquí!
- Cariño, ¡me tengo que ir!- Le dije mientras cogí corriendo la mochila y le daba un beso en la mejilla.-Hasta mañana.-
-¿Te vas tan pronto? Bueno, ¿Mañana te veo después de las clases?- Aun no cabía en la emoción. Mi vida, era perfecta.
- Pues la verdad, no creo, es el cumple de mi primo...-Dije, con un tono bastante desilusionado.
- ¿De Jaime? Ese chaval es el amo. No veas que miradas me lanza...- Risas por las dos partes. La verdad, esque mi primo no decía ni una palabra, pero te lo transmitía todo con sus miradas. Y cuando no lo conseguía, todo lo solucionaba con la carita que tenía. Era rubio y con los ojos azules, igual que mi tío. Era una monada, y mañana cumplía ya tres añetes.
- Si, pero ¡porque no le has visto cuando se enfada!- Más risas- Aun así, le quiero como a mi hermano. Bueno, no me entretengas mas que me voy cariño..- Otro beso, pero esta vez no fue en la mejilla.
-Vale Helens, esta noche te llamo.-
Y definitivamente cogí la mochila, y me fuí a casa, a por mi moto, para poder empezar de una vez por todas, mis clases. Pero no sabía que, en aquella academia, dentro de tan solo unas horas, algo me haría dudar.

lunes, 23 de enero de 2012

Capítulo 7. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.


       Era increíble. No sabía que decir, por lo que me limité a responder:
-          Dime.-Mi corazón latía a mil por hora, en segundos, todo lo que llevaba esperando desde los once años, aquellos sentimientos, se derrumbarían, o se harían mas fuertes.
-          Pues mira, Helena. Que me gustas, y que siempre me has gustado. Pero, que esto es cosa de dos, y, me gustaría saber que opinas.
-          Puu...Pues Pablo…- Pero antes de acabar la frase, me corto.-
-          Oye Helena… que no digas nada.
Era como un sueño, de repente, empecé a ver los ojos verdes de Pablo, acercándose a mí. Su cara, su pelo castaño, su rostro, cada vez mas cerca. No pude decir nada, ya que sus labios a penas tocaban los mios, e impulsada por mis deseos, aunque no era, lo que le agradaba a mi “yo” inteligente, le imité. Nos besamos. O mejor dicho, me besó, y yo le continué. Sabía que no debía hacerlo ya que era un putón, que se liaba con todas, las que encontraba, pero, ya, era demasiado tarde para parar. Fue mágico. No podía parar. Estaba enamorada de él.
Al momento, se oyó la puerta de la entrada principal. Repentinamente, dejamos de besarnos. ¿Quién sería?¿Nos habrían visto?  Teníamos el corazón en un puño. Al segundo, pudímos aspirar tranquilos. Eran los de primero, que salían al recreo. Como por acto involuntario, ví a Pablo con carmín en los labios. No pude evitar reirme.
-          ¿Qué pasa? ¿No estoy guapo? Ah, ya sé… Será que no me queda bien este color…-Dijo. Se había dado cuenta de que me reía.
-          Que tonto. Anda trae.- Cogí mi dedo pulgar, y se lo pasé por la boca. Buf. Era inevitable mirarle, y no sonreir.- Si te sirve de consuelo, a mí me parece que te queda bien, pega con tus ojos.
-          Y si te sirve a ti, cada día eres mas guapa.-Me miró,  y me dio un beso corto, pausado, que a pesar de ello, no podía transmitir más.
-          Pablo… ¿Por qué lo haces?- Dije. Estaba nerviosa. Demasiado.
-          Porque quiero demostrar mi amor hacia ti- Respodió. Seguro de sí mismo.
-          Y lo demuestras hoy…- Sentí que lo había dicho en plan borde, pero me salió solo. Lo intenté arreglar lo mejor que pude- Es decir...- Me cortó.
-          Hoy. Es el día perfecto. Esperaba este día desde hace años-No me lo creí del todo- Y ahora. Que estas junto a mí, te puedo decir, ¿Helena López, quieres salir conmigo?
Sabía la respuesta. La tenía clara. Y había mirado en mis dos “yo” interiores. Asi que me animé y le respondí: 

domingo, 22 de enero de 2012

Capítulo 6. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.


Valla cumpleaños pasé. No sé porque pero, todo salió perfecto. Con mi familia bien, con mis amigas igual, y con Pablo genial. ¿Qué más podía pedir? Pues una moto. Y ahí la tenía, era roja, y reluciente y con una velocidad flipante. O bueno… Eso es lo que les dijo a mis tíos el pibe de la tienda. Yo aún no la había probado. Tenía un día bastante movido. Por la mañana, hablar con Pablo. Ni me imaginaba la vergüenza que me daría, por lo que llegué a una conclusión: evitarle, ¿Su finalidad? no hablar con él. Al acabar las clases, a empezar las lecciones de moto. Y nada más acabar, a casa de Laura, a estudiar matemáticas. Y ahora pues… A vestirme corriendo que he quedado con Marta donde siempre.
Empezamos a andar rumbo al colegio. Marta y yo hablamos de todo un poco, pero los temas principales eran tres: Pablo, Iván (Un tipo al que le está empezando a gustar) y mi moto.
Al llegar tocó lengua. Habíamo llegado un poco tarde y ya eran y media. Entra la gente, incluido Pablo, y nada mas verle, me giro. No quiero mirarle. Que corte. Comienza la clase. Don Leopoldo empieza a explicarnos cosas sobre Cervantes. Valla coñazo. Diez minutos después, ya está Marta, para entretenerme la hora:

-          Tía joder. Que pesados estáis. Toma una nota de Pablo.

Me dispongo a abrirla, cuando oigo un silencio repentino en la clase. Me temo lo peor. Me giro. Ahí esta don Leopoldo, mirándome, a mí, y al papel que tenía sobre mis manos.

-          Ahiahiahi… Señorita López, entregeme ahora mismo ese papel. ¿Quién se lo ha enviado?-Dijo mi profesor.
-          Nnnnnnno sé- Balbuceé. Nunca me habían pillado. Y no estaba segura de quién era el culpable.
-          En ese caso… ¿Por qué no averiguarlo?-De pronto, me quitó el papel de las manos. Ya poco podía hacer.- Veamos lo que pone.- Y el profesor, se limitó a leer en voz alta, aquella nota.- Helena: En el intercambio de clase, pide ir al baño y esperame en el parque del instituto. Yo aré lo mismo. Y así, podremos hablar tranquilos. Con cariño. Pablo.

No podía creerlo. El profesor acababa de leer en voz alta, la nota que me había mandado Pablo. 
Pero lo que no sabía era que lo peor estaba por llegar.

-          Me parece muy… Tierno por tu parte, señor Martínez. Y ¿Por qué iba yo a impedir que se viese usted con la señorita Helena? Ahora mismo se van a venir conmigo los dos, les voy a dejar donde habían quedado y no se van a mover de ahí. Así podrán hacer lo que tenían que hacer ¿No? Pues vengan ahora mismo.

Estaba petrificada. No podía creerlo, me limité a, seguir al profesor. Cuando llegamos nos dijo:

-          Sentaros aquí, y no os mováis. Adios.
Era difícil de creer. Estabamos Pablo y yo, sentados en el banco del parque del insti. Cuando no hubo ni rastro del profesor. Pablo me dijo:
-      Helena… Por fín solos. Te tengo que decir una cosa.



Capítulo 5. Lo siento pero tengo que decirte que te quiero.



Helena:

Era solo para decirte que muchas felicidades. Que no te pude felicitar está noche, porque me surgió un improvisto muy urgente.
Ademas quiero,que sigas igual de especial, y que me gustaría hablar contigo mañana.
Nada más. Un beso. Y feliz cumpleaños.
                                                                                                                            Pablo.

No puedo parar de leerla. Aun no me lo creo.  Cuando se la he enseñado a las chicas en el recreo, se han quedado muy sorprendidas ellas también. Porque aunque sean mis amigas, creo que saben que no tengo esperanzas con él. Pablo.Pablo.Pablo.Pablo. Dios mío. Es tan mono. Y pensar que estube a punto de olvidarle para siempre… Y ¿Qué me querrá decir? Según Marta, quiere demostrar su amor hacia mí, y la opinión de Julia ha sido que; lo único que quería era un par de tetas. Alicia me ha comentado que, nunca me fíe de un tío, y menos, si ese tío era Pablo. Su hermanastro. Laura dice, que será lo que dios quiera. No sé que pensar. Estoy confusa. Y cuando les he contado a las chicas todo lo que me dijeron de él, esta noche, sobre porque no me había felicitado, por sms, lo único que me han podido decir es: Será gilipoyas. Yo también pensaba eso hace cosa de 5 horas. Pero mi mundo ha cambiado por completo. La vuelvo a leer. Su caligrafía es perfecta, preciosa. Me encanta. Estoy enamorada. Voy a ver si está conectado.

-          Helena, dice la tía mar, que bajes que vamos a tomar la tarta.-Dijo mi hermana, asomando la cabeza por la puerta.- ¡Yo quiero el “Felicidades” escrito con chocolate blanco!”.-
-          Ahora voy Claudia. ¿El tío Kiko ya ha recogido a Jaime de la guardería?-Respondí.
-          Sí, y se está portando fatal. ¡Se ha comido todas mis galletas!-Dijo Claudia, enfadada.-No pude evitar sonreir. A mi primo le encantan las galletas. Recuerdo cuando nació. Fue solo dos días después de mi cumpleaños, y, mis tíos, me decían, que era otro regalo de cumpleaños. Dentro de dos días, cumple tres añetes. Y sin duda lo fue. El mejor de todos.-
-          Ahora voy pequeña. Dame un beso anda, que luego comes ración extra de tarta y solucionado.
-          Bueno vale…-Claudia me dio un beso sabor galleta, salió del cuarto y bajó las escaleras. Apagué el orde. Luego la leí otra vez más, y la guardé como un preciado tesoro. Bajé yo también. Al segundo vi a todos alrededor de la gran tarta hecha por mi tía.
-          ¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te desamos Helena, cumpleaños feliz!-Cantaron todos a coro, excepto mi primo, claro está, que el se digna en mirar a la tarta con cara de hambre.
-          Muchísimas gracias, en serio, tíos, primo, hermana. Mil gracias.
Comimos la tarta, y mi tía, dijo:
-          Helena, sal fuera de casa.
-          Am… Vale.-No sabía porque pero hize caso a mi tia- Y salí. Ahí estaba, Era preciosa. La moto. Mi moto.